Incineración

El corazón cometió un crimen,
y no lo estaba aceptando.
Con premura y desquiciado,
había empuñado preguntas,
y a quemarropa disparado;
las respuestas lo torturaron,
ordenándole que acabe contigo.
Él obedeció quedando en shock
de su cordura y de ti,
yacían destrozos sobre el suelo.
Tan rápido como pudo,
la escena del crimen,
intentó limpiar;
para no llorar tu muerte,
para dormir todavía contigo.
Te halló así,
un lugar debajo de mi cama;
no quería aceptar su suerte,
en alguna parte te creía viva.
Pero te abrazó;
y sin pudor,
pronunció tu nombre,
bebió tu olor;
blandió emociones,
reconoció,
por ellas, todas las causas,
dejó en evidencia la corrupción,
de ese cuerpo que desde mi cama dolía,
confesó:
Nuestra piel ardía,
ya era demasiado caliente.
la sed no cedería,
y calcinaría la mente.

Su sentencia,
la incineración.
pero él no tendría,
que quemarse contigo;
solo debía,
salir completo,
arrancarse de tu ombligo,
era su reto.
Reunir testigos;
y empapar de ego,
todos los rincones,
de tu boceto.
Juntar los sentimientos
Apilar las posesiones,
dejando dentro,
todo apego;
incluir al sujeto,
y así luego,
cubrierto con una manta,
prenderle a todo fuego.

 

 

El agujero que derramó el vaso

Ese último huracán,
apagó la llama,
que se dejaba arder,
entre escombros.
Un despiste,
que sin piedad,
fulminó el azar,
y concluyó la historia.
Yo juraba que era el final,
pero aún creía en el amor,
que tú y yo nos pronunciamos,
tanto creía, que mi esperanza,
te hubiera jugado una revancha.
Te volví a mirar,
desde lejos,
te preferí libre.
Saliste a volar,
queriendo huir,
no supiste controlar,
estar,
sin las sogas;
y buscaste hurgar,
incrustando tus dedos,
en cada verdad,
para usarla de veneno;
para porderme culpar,
de todo el destierro,
que tú misma,
acababas de hacerte.
Usaste tus mejores armas,
a mi pecho,
no le quedaba espacio;
diste en el blanco,
hiciste otro agujero,
ese que derramaría el vaso,
deshaciendo en pedazos,
todos los intentos,
trayendo el infierno,
que a la posibilidad,
quemaría.
Quisiste soplar,
reconociendo tu ego,
pero él,
prendió el fuego,
y aunque se haga cargo,
ya sólo tiene cenizas;
antes de hacerme trizas,
prefiero flotar en el aire.

LLoras las causas,
tuviste tanto tiempo,
para aprender los efectos,
y evitar la desgracia.
Lo entiendo,
has cobrado el sentido,
yo abandoné el vilo,
con que mi razón te veía.
Finalmente la gravedad,
se puso de mi lado,
dejó caer la realidad,
tu alboroto,
fue mi aliado,
no habrá otro autor,
de novelas despistado,
que en favor del amor,
se descubra pisoteado.
por esas líneas,
que quiso escribir,
pero que sólo él leía,
porque necesitaba vivir.

Mariposas

Las mariposas,
han anidado en mi pecho;
mi corazón abierto,
supuraba un dulzor,
que en la herida,
se empezaba a amargar;
sin poder alimentarse,
de esos despojos,
empezaron a llegar,
una a una, a colaborar.
Había dolor,
pero intacto,
estaba dentro el amor;
no había razón para que muera,
apenas lo estaba aprendiendo.
Batiendo sus alas muy cerquita,
soplaron los rasguños,
para que no ardan;
decían que curar llevaría su tiempo,
pero de momento,
lo mantendrían a salvo.
Con mucho cuidado
quitaron con sus patitas,
restos de soga aún atorada,
y en la piel rojiza y quemada,
frotaron néctar;
aquel que rehidrataría las marcas,
de este tejido apretado y denso.

Confiaron así sus huevos,
a nutrirse de estas ramas,
para que cuando sean orugas,
le hagan un capullo,
que disuelva sus formas;
que necesite romper para emerger,
y sólo entonces salir en la búsqueda;
soltando risas, letras y honestidad,
dejando rastros,
para quien se anime a seguir los pasos,
para quien tenga antenas,
que reciban la frecuencia;
y quiera como yo,
juntando la barriga de espaldas,
volar como las mariposas.

Yo en tu pelo

Sólo te acomodabas el pelo,
y yo caí.
En un abismo aún sin final;
deambulo por tus umbrales,
sin nada a que aferrarme.
Estoy dentro de ti,
pero tú aún estás afuera.
Es cuestión de tiempo,
a que saltes,
y el vértigo,
nos descubra en el mismo viaje,
¿habré de esperarte?
¿o te quedarás por ahí;
entretenida en otros futuros?
Quítate la venda;
salta al vacío,
ven a jugar conmigo,
¿acaso no te das cuenta,
que mi nombre rima contigo?
Estamos hechas,
de cada pedacito de la otra.
No sé en qué momento,
recortaron nuestra vida,
destinada a las obras;
al arte,
que sólo el amor construye,
al devenir del tiempo,
en realidades concretas.
Ya no sé cómo decirte,
que mi corazón,
está unido al tuyo;
date cuenta por favor,
esto sólo resulta de a dos.
Acepta el destino,
el amor no es fácil;
mira hacia dentro,
vuélvete frágil;
mira nuestros mundos,
aprende del presente.

No somos mitades,
pero una verdad está dividida;
más allá del bien y del mal:
tú y yo, en otras vidas;
luna sin sal,
como un alma perdida,
busco tus cimas,
y tú no crees en el azar.
Envuélveme en ti,
abre la puerta;
deja que tome,
posesión de mi reino;
tú no lo recuerdas,
lo nuestro fue eterno.
Deja que repita,
lo que te hizo caer;
deja que construya,
de nuevo un horizonte,
un camino hacia el monte,
a senderos ya conocidos,
a lugares escondidos,
de los que sólo tú y yo sabemos.
Quiero dibujarte un mapa,
para guiarte hasta tu destino,
hacia aquel señalar con tino,
donde habrás de buscarme.
Tú no lo recuerdas,
nos hemos amado,
desde siempre;
mi corazón te reconoce,
el tuyo muere;
en amnesia lentamente.
No sabe que de repente,
necesita respirar,
muy cerquita al mío.
Por favor, ya no tardes;
te espero,
desde hace mucho tiempo;
me empiezo a secar,
necesito hidratarme en tus besos.

Cierra los ojos,
pronuncia mi nombre;
no te hace ruido,
porque no recuerdas,
que en el tiempo,
el silencio,
asentó su viaje en tus oídos,
distrayendo así tus sentidos.

Pero el amor,
no pide permiso,
siempre ha sido rebelde;
quizás nos encuentre,
tu pelo es su verso;
ese que dice,
que pronto,
recobrarás la memoria,
y volverás conmigo;
en este presente,
en este universo.

Ya no sé

En sus Tórridas hordas, un amasijo de ideas, aplasta mi existencia de vez en cuando, y otras veces al contrario; me elevan sobre una torva hueca donde se elucubran manías y nostalgias.
Tengo una ligera obsesión por los puntos como marcadores de sistemas dinámicos. Por el Todo, por la nada singular, por la repetición. Pero a medida que investigo mi delirio se expande como la noción del mundo, explotando en infinitos instantes; y me pregunto entonces: ¿El pasado existe, o es sólo memoria? Somos reales como materia presente, si nuestra posición cambia en el tiempo, ¿dónde queda tangiblemente lo que yo era hace dos minutos?.
Ya no sé lo que siento, como abejas pululan en el aire, no logro atraparlas en nada; están libres y me atormentan: Llegan, se van. LLegan, se van. Quiero contenerlas en un espacio entre líneas pero son salvajes y no quieren dejarse estar.
Decía Pizarnik “Todo lo que se pueda decir es mentira, el resto es silencio sólo que el silencio no existe”. ¿Cómo callar el ruído con mis manos? Debo buscar la forma, hallar el método para deshacerme de las palabras; esas que ya no escribo porque se tropiezan en la emoción.

Inexistencia

Inventar otra cara,
otros ojos;
una instancia,
donde sobrevivir.
Recurrir a los otros,
pero que sean imaginarios:
La fantasía no miente,
mientras no se deje existir.

En las manos,
tengo sólo trazos,
que se deshacen;
líneas,
que no hacen,
aunque quieran ser.
Desaparezco el contexto,
te aludo con la poesía,
y salto al vacío,
contigo de una vez;
no me esperarás,
tampoco lo harán tus brazos,
sólo el ocaso,
y un tal vez.

Días anteriores,
a estos pasos,
no fueron mejores.

Todavía presiento,
que puedo escucharte,
que me cuentas secretos,
que a nadie dices.
Deja que te mire,
deja que me inspire
Destruye tu coraza,
una vez más,
conmigo;
pues siento que mendigo,
las migajas,
de tu ombligo.

Deja, que como discurso,
recite un verso a tu vientre.
Deja que le cuente,
y que mi boca escriba su rumbo,
Dame tu mano,
no reprimas al cielo,
mejor toma vuelo;
flotemos sobre el mundo.

Escucha,
sólo quiero tus labios.
No quiero títulos,
nombres o menciones.
Sólo canciones,
que no hayan sido narradas.
y a filo de espadas,
hacerlas existir.

No presumo ser para ti,
pero confieso:
Tus arboles han crecido sobre mí,
y por eso;
Mi lugar está contigo,
aunque el tuyo esté lejos de aquí.

Te fumé

Tanto te fumé;
que volví cenizas,
todo tu oxígeno.
Mudé caricias;
solapé reclamos,
nos llené de asfixia.

Pero te solté;
Y una visión mejorada,
de la que otrora dijo “Hola”,
reapareció el encanto,
que entonces,
hidrató mis sueños.
Ahora,
aparté la sombra,
que deseaba,
fueras otra:
Vuelvo a respirarte,
desde lejos.

En alguna instancia,
olvidamos,
lanzar los corazones al aire.
Y a los deseos,
de cada una,
acomodamos el rumbo.
Anhelando,
en la orilla,
que por un azar el mar conspire;
Tú no existías,
en mi luna.
Yo busqué naufragar en tu mundo.

Me hallé,
con ternura en tus ojos;
aterricé mi soledad.
Perdiendo,
de ellos el radar,
me quedé sin mañanas;
sobrando,
en las ganas,
un tinte de realidad;
me sentí;
deambular,
y por un rato caminé sin alas.

Dejé que el espanto fluya,
y salga a caminar,
por las líneas de este dilema.
Al calor del llanto,
marinado en certeza;
abrí cada reja,
donde duerme tu nombre.
Dije mi verdad,
sólo entonces,
dijiste la tuya:
Razones sin cielo;
habitaban las calles.
No es casual,
que la nostalgia flote,
y el silencio sustituya;
corazones de hierro,
que anidaban los umbrales.

Te adoraré,
sin más,
no te quiero en jaulas.
Prefiero,
mirar,
otras versiones de tu valía.
Me quedaré,
tus pestañas,
sus ventanas no censuran,
y encontraré,
libertad,
en el estupor de mi valentía.

Poesía racional

¿Puedes realmente, ser tan orgullosa?
¿O dices lo que dices, por convicción?
“Yo no seré más que esto que ves,
no esperes nada de mí,
porque es lo que hay”,
me dijiste.
Y a mí, que no me hacen falta ya,
tus desafíos,
todo me quedó claro:
Si tú piensas así,
¿Qué más puedo hacer yo?
Nada…
No obstante,
tengo miedo de tus disculpas;
dices cosas y luego,
intentas borrarlas.
Te acostumbraste a herir con palabras,
porque crees (aunque no lo sepas)
que provocando dolor en el otro,
devuelves un poco,
la molestia que te ha causado.
Luego te arrepientes y pides disculpas,
pues drenaste tu rabia y tomaste conciencia.
Entender eso es lo que me lleva a seguir;
y es también lo que acumuló rencor.
La rabia drenó no sólo tu angustia sino el amor.

Parece una eterna competencia por no ser la mala,
y empiezo a caer en cuenta, que a veces,
es necesario ser la mala.
Todo es un resultado;
debo pensar en mí, en mi sentir, en mis metas,
y tomar la decisión que me beneficie a mí.
Comprendí,
que no se trata de ser “la mala”, ni la egoísta,
porque ¿Si tú no estás dispuesta?,
¿por qué yo tengo que quedarme en silencio,
para no herirte?
¡Qué fría es la realidad! ¿Sabes?
Me descubro irónica ante la situación,
supongo que obran mis defensas;
aunque la decisión duele desde lo más hondo,
respiro aliviada, empiezo a batir alas,
y eso me llena de esperanza.
Puede sin embargo,
que también sea una venda,
para todo lo que se viene.
Todo es válido,
lo que venga dependerá de las dos,
del coraje con el que afrontemos,
el terremoto que se hace presente.
Mientras escribo,
los recuerdos,
me desprenden uno a uno la piel,
tratando de tirarme;
sigo de pie contra ese vendaval de sentires,
de sueños y proyectos inconclusos.
Mi poesía es tan racional;
que aunque quiera no muestra.
Estoy negada a sentir,
tengo prohibido hacerlo,
incluso las letras me lo prohíben;
porque vienen enladrilladas,
de mi sistema intelectual.
Debo profundizar y para esto,
debo ser de verdad,
no lo que debo ser para alguien.

Soy de Fantasía

El poeta es un mártir de emociones,
un cocinero a fuego lento de pasiones,
un rumiador implacable de angustias y pesares,
un escultor de letras con minuciosas nimiedades.
Necesita  reproducir en forma, algo tan abstracto,
algo tan único en lo profundo de cada uno;
con simples figuras predeterminadas al contexto.
No debería permitirse la banalidad de visitar otros cuerpos,
hasta no encontrase en la morfología de uno semejante al suyo.
No debería, al menos, dejarse estar en hábitos;
que por costumbre, enajenan libertades.
Cada existencia tiene su verdad
y la mía para contigo es cruel.
Tú dices que soy hipócrita y es cierto;
no es por mí sino por ti. Pero hay que decirlo.
Llegó la hora, alguien debe hacerlo,
y darle un respiro a este lazo de hierro.
La razón es que soy de fantasía y no llego a tu mundo.
Resulta que me quiero quedar;
sin embargo, las dos planeamos un andar distinto.
Ciertamente espero a quien no sé si existe.
Aunque el dolor se cuele en el vacío,
en ese lugar que alguna vez fue nuestro;
prefiero la nada a anclarte conmigo.
Ya no quiero buscarte,
ya no quiero continuarnos la ilusión,
por ese largo paseo de ausencias tuyas y mías.
El aire que en este instante aspiro,
ya no es suspiro sino un alivio al corazón.

¡Qué enfermedad es la intensidad!
Borrones de tinta estilizados en la memoria.
Tú perteneces a los trazos del tiempo.
Yo necesito arder en mi hueco solitario.
De tu mano me hallo cada vez más tibia;
debo soltar tus dedos, debo soltar tus labios.

Ego

Todos podríamos ser los seres inteligentes que estamos destinados a ser como especie evolutiva. No somos los únicos; desde nuestro punto de vista y sólo desde él, nos creemos seres superiores y no somos más que ego. ¿Quién dice que las plantas no han desarrollado un sistema mucho mayor al nuestro, con la capacidad de relacionarse emocionalmente sin necesidad de palabras, sólo conexiónes sinápticas -talvez- así como también nuestros semejantes, los animales.
Muchos teóricos han desarrollado una larga gama de afirmaciones sobre sus observaciones, donde nos invitan a pensar que la cultura es el logro de la convivencia social, es lo compartido en comunidad. Ahora bien, el ser social no es inherente exclusivamente al ser humano, todos los seres vivos conviven en grupos, desde la molécula más pequeña de la célula, hasta los mares más anchos del planeta (grupos de células -millones- navegando sobre cada espacio del planeta). Esto me lleva a desvariar un poco y  preguntarme: ¿Cuál es el ser vivo más grande del mundo? ¿Hasta dónde llega la vida?¿ Saliendo de la tierra, se acaba? ¿La atmósfera es el límite? ¿Qué hay con los demás planetas? La sociedad es Física, química y  biológica, es la totalidad de la unidad.
¿Acaso como ser vivo, el planeta tierra, no cumple también con las leyes de la naturaleza? Nacer, crecer, reproducirse, morir.
La tierra es vida y nosotros la estamos matando.
Creo que concienciar la totalidad de la vida, es el sentido mismo de ésta, darse cuenta que estamos para cumplir el ciclo, pero mientras dure, podemos disfrutarlo siendo felices; sólo se trata de la auto-satisfacción durante ese proceso, aprendiendo a aprender.
Pero ahí estamos, vivir en sociedad nos perturba porque impera nuestra ignorancia emocional, dejando que el ego se haga presente como herencia de esa unidad individual de la vida de la que somos parte. Desde una perspectiva psicoanalista, el ELLO no es egoísta, el YO por el contrario, aprende o desaprende, el requerimiento de la satisfacción inmediata de sí mismo; ¿De quién aprende? De ese SUPERYÓ que nos moldea a su imagen y semejanza.
Por otro lado, las redes sociales, por tomar un ejemplo: “Facebook”, cada vez más, nos programan con sus logaritmos “estupideizados” de caritas sonrientes, (entiendase emoticones). Estamos en 1984**(1984 George Orwell) y nadie se ha percatado. El neoleguaje ya está siendo instaurado, la cantidad desmesurada de iconos representativos de emociones, ya es un patrón aritmético y cuantificable para comunicarnos. Es a través del lenguaje oral, que adquirimos la capacidad de pensar para decodificar cada signo de la lengua que se fue creando con el paso del tiempo y que hoy, a través del lenguaje, permite expresar nuestra individualidad, nuestros sentimientos y pensamientos a través de la palabra.
Somos seres emocionales, nuestra masa cerebral es libido pura; somos sangre, cuerpo, sistema límbico en acción. La evolución debería enseñarnos que si cuidamos del otro, cuidamos de nosotros mismos por simple acción y reacción.
Los emoticones son la abreviatura de emociones en imágenes, y la palabra que canalizaba y transporta las mismas, queda escindida de nuestro cerebro, encegueciendo el pensamiento y siendo manipulados por el sistema, proceso que intenta regular la vida en sociedad a través de normas y leyes.
El sistema es lo que está mal, es la falta de respuesta a esa pregunta lo que está mal, porque ni siquiera aparece la incógnita. ¿Qué hay de malo con nosotros? ¿Por qué estamos como estamos? ¿Quién gobierna los sistemas?
No es paranoia, es visualización y comprensión.